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Alerta: El Ejecutivo formalizó el proyecto para derogar la Ley de Etiquetado Frontal y ceder ante la industria.

  • hace 4 días
  • 3 Min. de lectura

En las últimas horas, el Gobierno nacional oficializó el envío al Congreso de la Nación del Mensaje N° 180/2026, un proyecto de ley que establece de forma directa en su Artículo 1º la derogación total de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable N° 27.642. El documento, que lleva las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de gabinete Manuel Adorni, y el ministro de salud Mario Iván Lugones, materializa la mayor amenaza histórica contra los derechos de los consumidores en nuestro país. 


 

Y acá aparece la primera contradicción evidente: mientras el jefe de gabinete promociona en paralelo un paquete normativo que incluye la "Ley de Lobby" para supuestamente transparentar la influencia sobre las decisiones públicas, el Ejecutivo redacta un proyecto que es la prueba viviente del lobby feroz y efectivo de la industria de alimentos ultraprocesados.


El pliego de condiciones de las corporaciones hecho ley.


Los argumentos oficiales plasmados en el texto enviado al Congreso no son nuevos, pero su formalización es alarmante. El oficialismo justifica el desguace de la ley tildándola de "rígida" y acusándola de generar "sobrecostos e ineficiencias" comerciales.  En el documento del Ejecutivo se explicita la intención corporativa de desmantelar la política alimentaria bajo los siguientes ejes:


  • Eliminar los octógonos: Califican al sistema de advertencias obligatorias basado en la OPS como un "esquema binario" que supuestamente "confunde al consumidor" y "produce resultados técnicamente inconsistentes".  

  • Habilitar el marketing para infancias: El proyecto ataca directamente las restricciones en materia de publicidad, comunicación comercial y el uso de elementos gráficos en envases, calificándolas de "limitaciones relevantes sobre actividades económicas lícitas". Buscan, lisa y llanamente, devolver los personajes infantiles a los alimentos altos en azúcares y grasas.  

  • El retroceso regional hacia un Mercosur permisivo: El texto argumenta la "ausencia de armonización regional" como una barrera que genera asimetrías y costos para el sector alimentario. Utilizan la presión de la armonización del Mercosur no para elevar los estándares sanitarios de la región, sino para arrastrar a la Argentina hacia marcos regulatorios diseñados a la medida de los intereses de las grandes empresas.  


El Gobierno argumenta que la salud no queda desprotegida porque el Código Alimentario Argentino mantendrá la obligatoriedad de las tradicionales tablas nutricionales con las declaraciones de azúcares, grasas y sodio. Sin embargo, omiten deliberadamente que la letra chica y los cálculos matemáticos complejos son incomprensibles para la mayoría de la población, sobre todo en los tiempos que, según la evidencia, se toma la decisión de compra.


La evidencia científica vs. las necesidades comerciales.


Por eso hoy el foco no está solo en “sacar octógonos”. El foco está puesto en desmontar una política integral.

Frente a la falacia oficial de que el sistema "limita la capacidad informativa", diversos estudios realizados en Argentina por instituciones libres de conflicto de interés, como UNICEF, FIC Argentina y la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (FAGRAN), demuestran que el etiquetado frontal es utilizado especialmente por familias, cuidadores, personas mayores y personas con enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes.

Los octógonos negros son una herramienta simple, rápida y legible que salva vidas.  

También sabemos algo más: que las restricciones sobre personajes infantiles y publicidad funcionan. Los productos ultraprocesados no compiten solamente por sabor o precio. Compiten capturando atención, emociones y hábitos desde edades cada vez más tempranas. Detrás del discurso oficial de la "libertad de elección" y la "protección de la competitividad de las PyMEs", lo que aparece es la desprotección deliberada de niños, niñas y adolescentes frente a estrategias comerciales extremadamente agresivas.


No daremos ni un paso atrás.


Desde nuestra institución llevamos años documentando las distintas formas de interferencia corporativa sobre esta política pública: durante el debate legislativo, durante la reglamentación y también durante su implementación. Vimos intentos de flexibilización, vimos presión sobre organismos regulatorios y campañas de desinformación. Ahora estamos viendo su plan más ambicioso: el intento de destruir la política completa a través del Congreso.  


La Ley de Etiquetado Frontal nunca fue una ley partidaria. Fue una construcción colectiva impulsada por organizaciones sociales, equipos de salud, universidades, sociedades científicas, familias y amplios sectores políticos que entendieron que las Enfermedades No Transmisibles (ENT) son hoy una de las principales crisis sanitarias de nuestro tiempo y la que más vidas se lleva año a año en nuestro país.

Defender esta ley es defender el derecho a una alimentación adecuada, el derecho a información clara y el derecho a la salud. Es defender especialmente a quienes nuestro propio marco normativo reconoce como consumidores "hipervulnerables", a quienes el Gobierno nacional hoy decide desproteger para aliviar los costos ficticios de empaquetado que aluden tener las corporaciones poderosas.  

El pedido de "pronto tratamiento" firmado por el Ejecutivo ya entró al Poder Legislativo en ambas cámaras. La discusión, comenzará por el Senado. No estamos dispuestos ni dispuestas a mirar para otro lado.  


Defendamos la Ley. Defendamos la salud de nuestra población.

 
 
 
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